En BTT por los parajes más solitarios y sobrecogedores de Les Guillerías

Les Guilleries es un parque natural que forma parte de la cordillera prelitoral catalana, cerca del Collsacabra.

Dominada por encinas, alcornoques, castaños y robles, esta zona representa una de las más boscosas de la comarca de la Selva.

Entre los lugares de más interés se encuentran el Embalse de Sau y de Susqueda, rodeado de riscos llenos de castaños y robles.

Hace tiempo que tenía planificado este recorrido tan espectacular e impresionante, por una de mis zonas preferidas de Catalunya. Territorio retirado y poco habitado, lo que le dio más morbo a mi ruta en solitario.

El itinerario empieza y acaba en Vilanova de Sau, pasando por la presa del Embalse de Sau, Pantano de Susqueda, Santuario de la Mare de Deu del Coll, Sant Benet, Collado de Fontsamallera, ermita de Sant Andreu de Bancells y el Pont de Malafogasa.

La ruta tiene una longitud de 66,4 km. y un desnivel positivo de 1.935 m., con una dificultad técnica fácil, pero físicamente hay que estar bastante en forma. Se pasa de una altitud mínima de 360 m. a una máxima de 1.150 m. Quemé 2.900 calorías.

Saliendo de Vilanova a las 9 h. de la mañana, con mucha niebla y -2º c. de temperatura, pronto llegué a divisar el embalse de Sau, con la silueta de la iglesia emergida de las aguas a causa de la sequía, del antiguo pueblo de Sant Romà de Sau.

La presa del embalse de Sau presentaba esta triste imagen, con un 18% de su capacidad embalsada. La noche anterior había caído una fuerte tormenta. Algo es algo.

Después del embalse de Sau, acto seguido empalmamos con el de Susqueda, ambos alimentados por el río Ter. A fecha de hoy, con una capacidad embalsada de un 45%.

El embalse de Susqueda anegó totalmente el antiguo pueblo de Queròs, del que tan solo pude ver la parte alta del antiguo puente. A la derecha, el puente entero después de una antigua fuerte sequía.

La iglesia parroquial del mismo pueblo, Sant Martí de Queros, nunca quedó afectada totalmente por el embalse.

Proseguimos bordeando el embalse de Susqueda a medida que el día despejaba y nos daba esta imagen, con la presa visible al fondo.

Antes de llegar a la presa, abandonamos la pista que rodea el embalse. Aquí a nuestra derecha, nos encontramos de lleno con la pista asfaltada que, con una fuerte subida de más de 5 km. y rampas de casi el 20%, nos llevará hasta el Santuario de la Mare de Deu del Coll.

Jacint, el protagonista de esta historia, y al fondo de todo, los riscos del Cabrerés y el Santuario del Far, situado en su misma punta.

El Santuari de la Mare de Deu del Coll está situado en el lado norte de las Guilleries, a 823 metros de altura, en la collada que une los macizos de San Benedicto y Sant Gregori, cerca del Coll de Nafrè, paso tradicional entre los valles de Osor y Susqueda.

Esto lo convierte en un mirador excelente, desde donde podemos divisar el embalse de Susqueda, los riscos del Far, el valle de Osor, el macizo de Solterra y la sierra de Santa Cruz.

El santuario está formado por la iglesia, la casa prioral y la hostería. El templo originario del siglo IX se conserva casi intacto.

Acto seguido, todo es un recorrido recóndito y solitario que transcurre por caminos y pistas forestales con fuertes subidas y bajadas, donde lo único que te acompaña son bosques de abetos, pinos, encinas, castaños y alcornoques y los tímidos sonidos de las abundantes aves que anidan por estos contornos.

Al final de un largo descenso nos topamos con Vallclara, donde todavía se pueden ver los restos del que fue un proyecto residencial de hace unos años. Apenas a la llegada hay el hotel bautizado con el nombre del bandolero “Don Juan de Serrallonga”, que no llegó nunca a abrir. Actualmente Vallclara presenta un estado de total abandono y dejadez. Nos encontramos en 1.054 m. de altura.

Posteriormente y siguiendo la pista que nos llevará más tarde al Pont de Malafogasa, nos desviamos un momento para visitar Sant Andreu de Bancells, se trata de una iglesia de origen románico situada a 927 metros de altitud, del siglo XI y modificada y ampliada, sobre todo en altura, entre los siglos XVII y XVIII, cuando se construyó un nuevo portal y se edificó un pequeño campanario de torre. Actualmente, la vicaría, de grandes dimensiones, está alquilada por un uso particular y es un alojamiento rural.

Siguiendo por nuestra ruta alcanzamos el Pont medieval de Malafogasa, que cruzaremos sobre la Riera Major, cuyas aguas desembocan en el embalse de Sau. Justo al lado hay un camping y un restaurante.

Unos 6 km. más adelante y ya por pista asfaltada, llegamos al final e inicio de nuestra ruta, el pintoresco pueblo de Vilanova de Sau, cuyos orígenes se remontan al siglo XI, con su iglesia románica de Santa María de Vilanova y que más tarde emergería con la construcción del embalse de Sau y la consiguiente inundación del antiguo pueblo de Sant Romà de Sau.

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