Museo Guggenheim de Bilbao

Guggenheim Museum of Bilbao

En 1997 se inauguró el Museo Guggenheim en Bilbao. Tan solo se tardó cuatro años en construirlo. Los materiales son titanio, arenisca y cristal. Este espectacular edificio a orillas del río Nervión se ha convertido en el emblema de la capital vasca. Más de 20 millones de personas lo han visitado, no solo para contemplar el arte dentro del museo sino también el propio museo.

In 1997 the Guggenheim Museum was inaugurated in Bilbao. It only took four years to build it. The materials are titanium, sandstone and glass. This spectacular building on the banks of the Nervión River has become the emblem of the Basque capital. More than 20 million people have visited it, not only to contemplate the art inside the museum but also the museum itself.

El efecto Guggenheim” se ha convertido en una nueva expresión ampliamente utilizada en los últimos tiempos.

Durante los últimos veinte años, la maravilla arquitectónica de la orilla del río Nervion a Bilbao ha conseguido lo inesperado: ha transformado la cara de una ciudad que se creía perdida.

Desde el siglo XIX hasta la década de 1970, Bilbao fue el puerto industrial más importante del País Vasco. Con el acceso estratégico al océano, la economía de Bilbao (basada en la construcción naval, así como la producción de carbón y acero) fue en auge.

Aun así, las industrias no se adaptaron bastante rápidamente al cambio de estándares técnicos. Los depósitos anticuados y las fábricas tuvieron que cerrar. Se abandonaron los edificios de fábricas y las herrerías. Muchos trabajadores y sus familias marcharon de la ciudad, mientras que otras se quedaron, pero, sin trabajo ni perspectivas de futuro.

En este contexto, los amantes del arte apasionado eran más bien una rareza en la ciudad, y es por eso que cuando se pusieron de manifiesto los planes de construir un ambicioso proyecto cultural, a la mayoría les pareció una broma.

A principios de la década de 1990, la American Guggenheim Foundation, en busca de un emplazamiento para un museo europeo, estaba en negociaciones con varias ciudades importantes.

Las autoridades de Bilbao mostraron el mayor interés por el proyecto. Se dieron cuenta de qué gran oportunidad podía resultar el famoso templo de arte para la ciudad atropellada.

El acuerdo era sencillo: los vascos proporcionarían espacio y fondo, mientras que la Fundación Guggenheim llenaría el museo de obras de su prestigiosa colección y se ocuparía de su gestión.

Mucha gente de Bilbao protestó contra el proyecto: no pudieron entender por qué su ciudad invertiría millones en un museo en lugar de la modernización de sus fábricas para ayudar la población local.

Incluso los artistas de la región temían que fueran destituidos por el imperialismo cultural de los Estados Unidos.

El estudio de viabilidad de la Fundación Guggenheim supuso que el museo atraería al menos medio millón de visitantes cada año. Aquello parecía ilusorio.

Todo y todas las partes implicadas aceptaron el acuerdo.

Los escépticos se verían totalmente sorprendidos por la rápida transformación de su ciudad. A lo largo de cuatro años, toda la zona del río Nervión cambió por completo. Los muelles enmohecidos desaparecieron y fueron sustituidos por espacios verdes y paseos. En medio de todo esto, se construyó un gigantesco marco de acero curvo. No fue la primera vez que el arquitecto norteamericano canadiense-norteamericano Frank Gehry provocó un fuero con su estilo poco convencional. Su enfoque desconstructivista hacía que las esquinas y las líneas rectas parecieran inexistentes, sustituidas por olas, arcos y curvas. Todo parecía un poco caótico y se convirtió en una expresión perfecta de la arquitectura.

Las obras de Gehry, como el Biomuseum, un museo de la biodiversidad en la ciudad de Panamá, el Dancing House de Praga, así como edificios de varias ciudades de los Estados Unidos y Alemania, como Hannover, Düsseldorf y Herford, son famosas en todo el mundo.

 

El 1997, la escultura de acero oxidado de la orilla del río de Bilbao, que parecía una gran estructura de montaña rusa, estaba revestida de titanio.

Dependiendo de donde se encuentra, el edificio recuerda una mitad de alcachofa, una nave o, incluso, un pez decapitado sin aletas. Aquí y allá, el vidrio cubre la fachada, mientras que el titanio de plata se combina perfectamente con la luz calcárea española.

El edificio no parece tener ni un principio ni un final; hacia la derecha ni a la izquierda. Pero sin duda hay un núcleo central: la sala más alta, de 50 metros de altura, forma la sala central del atrio, mientras que la sala más grande es una galería de 130 metros de largo por 30 de anchura, que ofrece un amplio espacio para esculturas gigantescas.

Todo está inundado de luz, aparece aireado y juguetón: es como un laberinto en tres plantas con pequeñas puertas, galerías, esquinas, nichos, ángulos, ventanas y lucernarios. Aun así, a pesar de que el interior del edificio es tan excitante como su exterior, las salas no roban el espectáculo de las obras que se exponen.

El museo Guggenheim fue inaugurado el 19 de octubre de 1997, por el entonces rey Juan Carlos I

 

Obras como esta de Richard Serra  “La Materia del Tiempo”, son expuestas como otras 170 más que hasta ahora han presentado las grandes estrellas del arte de las últimas cuatro décadas, entre las cuales había Yves Klein, Robert Rauschenberg, Andy Warhol, Gerhard Richter y Jeff Koons, por citar algunas. Y para contrarrestar los miedos iniciales, una sección del museo está dedicada a artistas españoles y vascos.

Bilbao empezó a florecer y contrató otros arquitectos estrella para rejuvenecer la ciudad: Norman Forster construyó toda una línea de metro. Alvaro Siza diseñó un edificio universitario y una terminal aeroportuaria

mientras que el puente para peatones “Zubizuri”, situado cerca del museo, fue creado por Santiago Calatrava.

 

La famosa escultura de araña de Louise Bourgeois, “Maman”, se encuentra fuera del museo

“Los Tulipanes” un ramo de flores de globo multicolor situado en el exterior del museo con vistas al horizonte, obra del artista Jeff Kroons.

La monumental obra del escultor Anish Kapoor  “El gran árbol y el ojo”  (Tall Tree & The Eye, 2009), instalada recientemente en el exterior del Museo.

 

Años después, en el 2012 y cerca del museo,  era inaugurada la Torre Iberdrola, un rascacielos de 165 m. de altura y cuyo arquitecto es César Peli.

Más de 20 millones de visitantes han contribuido a dar una nueva vida a la ciudad. El efecto Guggenheim, también conocido como efecto Bilbao, se ha convertido en el símbolo de como el arte y la cultura pueden impulsar la economía luchadora de una región.

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Cuando visitas este museo y eres aficionado a la fotografía, como yo, el dedo índice aprieta constantemente el disparador, alucinado ante tanta majestuosidad de formas y tonalidades

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Fotografías: Jacint Pujol

Texto: Dw.com

12 pensamientos en “Museo Guggenheim de Bilbao

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