El Mirador del Río, Lanzarote

Mirador del Río, Lanzarote (Canary Islands)


El Mirador del Río representa una las creaciones arquitectónicas más características de César Manrique. Se encuentra situado en lo alto del Risco de Famara, a 474 metros de altitud, en la zona más septentrional de la isla. Desde aquí podemos contemplar una de las vistas panorámicas más espectaculares de Lanzarote: el Parque Natural del Archipiélago Chinijo.

El Mirador del Río is one of the most representative César Manrique´s architectural creations. It is located high up on the Risco de Famara at an altitude of 474 metres, in the north of the Island. From here we can contemplate one of Lanzarote´s most spectacular views: the Archipiélago Chinijo Natural Reserve.

 

Al llegar a la entrada del recinto, junto al aparcamiento, se nos da la bienvenida con una escultura de Cesar Manrique, de hierro forjado y que representa un pez y un ave como alegoría a los elementos de la naturaleza que predominan en este paisaje: el agua y el aire.

 

 

 

Al entrar en el edificio nos encontraremos, en lo que se supone la sala principal del recinto, con dos grandes ventanales, conocidos como los Ojos del Mirador, que no solo permiten disfrutar de las majestuosas vistas desde un lugar envidiable, sino que bañan de luz el interior del recinto.

 

 

El interior envuelve con sus formas curvas, casi orgánicas, y sorprende por el excelente uso de la luz.

 

 

El Interior cuenta con una cafetería-bar y una tienda de souvenirs. Abre todos los días de 10.00 a 19.00 horas. Su visita tiene un tiempo estimado de una hora y se accede al recinto previo pago de una entrada.

 

 

 

 

 

Desde el interior se accede a varias terrazas diseñadas estratégicamente para admirar el fabuloso paisaje que nos está esperando fuera de la instalación. Empieza el espectáculo!!

 

 

 

 

 

Mirando al norte desde su amplia barandilla aparecen tres pequeños islotes –el archipiélago Chinijo–, separados de Lanzarote por el estrecho que da nombre al mirador. El mayor de ellos es La Graciosa, que presume de conos volcánicos perfectos y de una amalgama de colores ocres y ‘beige’. El conjunto de los islotes, el mar, el cielo y la profundidad del acantilado transmite amplitud y libertad.

 

 

 

Lo primero que hay que decir es que “el Río” no es una corriente de agua dulce, como esperan ver algunos visitantes despistados. “El Río” es como se denomina en las islas al brazo de mar que separa Lanzarote de La Graciosa, de modo que al asomarnos desde este punto lo que contemplamos es el océano en todo su esplendor.

 

 

Si bajas la vista hacia sus pies, hacia las faldas del Risco de Famara, podrás disfrutar de los destellos y tonalidades que la sal acumulada refleja desde las Salinas del Río. Lanzarote ha sido siempre una isla productora de sal y en ella se encuentra la salina más antigua del archipiélago canario: las Salinas del Río o de Gusa, como también se las denomina. El nombre le viene dado por la ubicación al borde del estrecho brazo de mar que separa La Graciosa de Lanzarote.

 

 

En este punto, en lo alto del imponente acantilado, hace años existía una antigua posición de artillería conocida como “Baterías del Río” (de finales del siglo XIX). Y aquí fue donde intervino el artista lanzaroteño, haciendo una excavación en el monte, construyendo en la hondonada un restaurante, y poniendo dos cúpulas en ese gran espacio, sobre el que se echó piedras volcánicas y tierra.

 

 

La Isla de La Graciosa es la nueva isla habitada reconocida como parte de las Islas Canarias, dejando de ser considerada como un islote. No es que haya aparecido de repente, sino que desde hace pocos años, se le da ese reconocimiento oficial, pasando de siete a ocho, las islas que componen el archipiélago de las Islas Canarias.

 

 

Forma parte del archipiélago Chinijo, junto con los islotes de Montaña Clara, Roque del Este, Roque del Oeste y Alegranza. Está al noroeste de Lanzarote, isla de la que ha dependido administrativamente y de la que la separa el brazo de mar, “El Río”.

 

 

Caleta de Sebo es, tal vez, uno de los rincones más peculiares de las Islas Canarias. Es la ‘capital’ de La Graciosa, única isla habitada del Parque Natural Archipiélago Chinijo. Desde el pueblo de Órzola (norte de Lanzarote) salen diariamente barcos que en veinte minutos acercan al visitante a este santuario de paz, de casas blancas y calles de arena rubia, por las que se puede caminar descalzo.

 

2 pensamientos en “El Mirador del Río, Lanzarote

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