Escaladei, la vida y actividad de un monje en la Cartuja

Escaladei, the life and activity of a monk in the Carthusian

 

Los cartujos son una orden de vida contemplativa. Profesa una austeridad extrema en la práctica y durante toda su existencia han continuado en esta pobreza y sin caer en lujos, por lo que es la única de las órdenes antiguas que nunca ha necesitado una reforma.

El objetivo de un cartujo es la contemplación pura, en una vida monástica de oración pura y continuada. Tiene un carácter medio eremítico, ya que los monjes viven en comunidad, pero separados y en soledad, como ermitaños. Las cartujas requieren, pues, una gran extensión de terreno, para permitir a los monjes vivir buena parte del día aislados en sus celdas individuales: las comidas se hacen en la celda. Sólo algunos oficios litúrgicos y algunos trabajos se hacen en comunidad.

Además de las celdas, se encuentran una serie de lugares comunes: el claustro (alrededor del cual se encuentran todas las celdas), lugar de reunión (la cocina, el lavadero …) y puestos de trabajo, donde hay ruido (la carpintería, la forja …).

La Celda era el lugar de recogimiento de los monjes. Se pasaban la mayoría de su tiempo en plena contemplación de Dios. Rogaban, leían, estudiaban y además hacían trabajos manuales, siempre en absoluto silencio.

Solos y sin contacto con el exterior. En el cubículum había una ventanilla de doble puerta por donde los hermanos legos les dejaban la comida.

Sólo salían de la celda para ir a la liturgia con los otros monjes de la comunidad. Seguían así la norma establecida por San Bruno, el fundador de la orden cartujana.

 

En la cartuja de Escaladei existe una zona restaurada que se sitúa en una esquina del Claustro Maius. Este espacio cubierto es una reconstrucción fiel, de acuerdo con los restos conservados, de esta parte de la galería del claustro. En la restauración se ha cuidado al máximo los detalles, el ambiente, y la atmósfera de la época para poder conocer cómo era el espacio vital, el mobiliario y los utensilios utilizados por los monjes que la habitaron.

 

 

Esta es una parte de la galería restaurada, donde las celdas tenían la puerta de entrada y la ventanilla

 

Esta es la doble ventanilla por donde se servía la comida al monje

La mesa donde comían justo en el lado interior de la doble ventana

 

 

Cubículum. La chimenea, la mesa para comer y la cama para dormir. La austeridad es presente en cada sala de la celda.

 

 

Sala del Ave María. Esta sala se llama así por la oración que decía el monje cada vez que entraba en la celda La sala se sitúa en el centro de la celda, es un gran distribuidor para ir a todos los espacios.

El estudio con la mesa escritorio ante una ventana que da al patio interior de la celda.

 

Reclinatorio y el Santo Cristo en el estudio. También hay un estante con los dos libros que se le permitían tener al monje.

 

Antes de salir al patio, había un pequeño rincón con lo necesario para el aseo

No podía faltar la letrina

 

 

La galería del porche del jardín, muy austera, de orden toscano simplificado, aloja debajo de sí un banco y una pila de agua.

 

Patio interior. Una zona ajardinada dentro de la celda. El jardín ha sido restaurado con la disposición y la vegetación propia cartujana de finales del siglo XVII: rosales, lirios, azucenas, etc.

 

 

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