Cudillero, típica villa marinera asturiana

Cudillero, a typical Asturian fishing village

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Cuando la vida depende de la mar, hay que ganarle terreno a la montaña …..

When life depends on the sea, we must gain ground on the mountain ……

Eso debieron pensar los primeros habitantes de Cudillero, un pintoresco pueblo pesquero de la costa asturiana, cuyas casas se levantan en las laderas de los tres montes que rodean la localidad y en la que tiempo atrás, cuentan algunos,  se asentó una expedición vikinga.

Un anfiteatro volcado a la mar, diseñado para perderse en sus callejuelas, admirar sus particulares casas colgantes y tomarse una botella de sidra en la plaza central, degustando tranquilamente un buen plato con la pesca del día.

When life depends on the sea, we must gain ground on the mountain. That must have thought the inhabitants of Cudillero, a picturesque fishing village in the Asturian coast, whose houses stand on the slopes of the three mountains that surround the town and which long ago, count some, a Viking expedition settled.

An amphitheater turned to the sea, designed to get lost in its narrow streets, admire their particular terraced houses and have a bottle of cider in the central square, quietly enjoying a good meal with the day’s catch.

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La fama de esta villa aconseja visitarla fuera de época vacacional. Si llegas a él en coche, lo tendrás que estacionar en el aparcamiento situado en el puerto nuevo y acceder al pueblo a pié.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Esta será la panorámica que verás desde el último muelle antes de llegar. Es la imagen más representativa de la villa. Cudillero es un resumen de Asturias, una región plural donde las haya, donde conviven el mar, los valles y las montañas. En el pueblo viven 2.000 vecinos, una buena parte de los cuales siguen dedicándose a la pesca, pero esta villa marinera es a la vez cabeza de un municipio.

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La palabra Cudillero tiene su origen en “codo” o “codillo”, debido a la especial forma de la villa. En el siglo XIII se llamaba Codillero. En el pasado, la villa estaba dividida en dos barrios, el de la Cai o parte alta, ocupado por los “caízos”, y el de Cuideiru o parte baja, junto al puerto, habitado por los “pixuetos”. Los primeros ejercían oficios terrestres, los pixuetos eran, como reza su nombre, pescadores. Los pixuetos menospreciaban a los aldeanos o caízos, de los que afirmaban que sólo compraban caballa y chicharro, es decir, pescado de inferior calidad.

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La disposición del caserío de Cudillero es muy singular: en forma de anfiteatro. Las casitas se asientan superpuestas unas sobre otras y apiñadas entre sí, colgando escalonadamente de la ladera a modo de graderíos; y la Plaza de la Marina se convierte, así, en el escenario en el que se concentra gran parte de la vida pública de cada día como si de una obra de teatro se tratara, cuyos actores principales son los vecinos del pueblo (los pixuetos y los caízos) y los artistas invitados, los turistas que inundan sus calles.

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Nos encontramos en la zona más espaciosa del codo. En estas mesas nos topamos de frente con lo más exquisito del mar, con el toque justo de la tradición de su cocina: merluza del pincho, el citado pixín (rape), el besugo, los pescados de roca y los mariscos de la zona, centollos, langostas, percebes y un largo etcétera. Como plato característico está el curadillo: un pescado de la familia de los escualos que se cura al aire y se guisa al modo tradicional.

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Mural llamado “El pescador”, obra de Jesús Casaús

 

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Quizás el mejor atractivo de esta localidad está en encaramarse por sus empinadas y estrechas calles y, poco a poco, ir descubriendo nuevas perspectivas

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Los habitantes de la parte alta, más orientados a actividades ganaderas, se denominaban caízos (ya que la parte alta es llamada La Cai).

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La mayor parte de la gente que habita este barrio son personas de edad avanzada y siempre están dispuestos a orientar y conversar con los turistas que continuamente transitan por sus estrechas calles (si se les puede llamar así), donde es muy fácil perderse.

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Poco a poco vamos ascendiendo a la vez que nuestra cámara no deja de disparar. Al fondo podemos observar la Plaza de la Marina

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Es fácil sentirse observado mientras te encaramas por las intrincadas “calles”

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Muy típico de esta villa son los vistosos colores con que pintan sus casas donde las buganvillas hacen repetido acto de presencia

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Un ejemplo claro de las calles que nos vamos encontrando para ir a cualquiera de los miradores altos de Cudillero

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En esta zona se encuentra situada la Ruta de los Miradores que consiste en desviarse entre las callejuelas en sentido ascendente y siguiendo la barandilla azul acceden a los miradores que están dentro del casco antiguo.

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La visión de este escenario plegado en sí mismo y pintado en el mar, bien ha merecido unas buenas secuencias cinematográficas. De esto se encargó el director Jose Luis Garci en su galardonada “Volver a empezar”, el primer Oscar del cine español.

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Estamos situados en el Mirador de la Garita, es el más alto, desde aquí podemos deleitarnos de la mejor panorámica. Al fondo la entrada a Cudillero por el Puerto nuevo.

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Cuenta la leyenda que en la Alta edad media, reinando en Asturias el Rey Alfonso III, los normandos procedentes en aquellos tiempos de la lejana Dinamarca, se asentaron en Cudillero estableciendo un puerto base desde donde repostar sus barcos rumbo a saquear la rica Al-Andalus o las costas de Galicia. Allí los vikingos lejos de someter a la población nativa de etnia astur, se fusionaron con ellos y establecieron lazos de matrimonio, ayuda y comercio. Como dato curioso de esta posible herencia nórdica en la geografía asturiana, ha quedado el “pixueto”, dialecto del asturiano. La peculiar situación de Cudillero, cuyo puerto o ensenada no es visible desde el mar, oculto a los ojos de los navegantes, hicieron de él un lugar muy apropiado para que los vikingos permanecieran ocultos o resguardados mientras estuvieran aquí.

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Una serpiente de llamativos tenderetes vacíos ocupan el muelle oriental del puerto

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El Faro de Cudillero, situado en la Punta Roballera, en la margen oriental de la entrada del puerto. Inaugurado en 1858, sustituyó al antiguo sistema de señalización, que consistía en la utilización de hogueras encendidas por las mujeres de los pescadores. Fue electrificado en 1930.

28 pensamientos en “Cudillero, típica villa marinera asturiana

  1. Unas magníficas fotografías que traen a la vista un paraje de ensueño, casi mágico.
    …Y ese colorido, esa geometría ambiental que parece una exquisita fortaleza que la propia orografía ha moldeado para extasiar la vista y azuzar los deseos del mirón virtual para llegarse hasta esas escaleras y trepar donde el gato para otear, in situ, esa maravilla cromática.

  2. Interesante reportaje. Me ha gustado mucho la foto antigua comparada con la actual desde el mismo punto de vista. El señor Don Gato, muy en su papel vigilante, las tortuosas escaleras…, en fin, he disfrutado con todo el conjunto. Un abrazo, Jacinto.

  3. Estuve en este pueblo ya hace unos cuantos años y quedé maravillado por su disposición, aprovechamiento del terreno y colorido. Un rincón estupendo de la costa asturiana que cualquier viajero debería conocer. Me han encantado las imágenes que acompañan al texto. Un saludo.

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