Pals es el conjunto medieval más icónico de la Costa Brava

Pals es probablemente el pueblo medieval más famoso de Girona y uno de los más visitados de toda la Costa Brava. Su casco histórico, conocido como El Pedró, ocupa la cima de una pequeña colina desde la que se dominan las llanuras del Empordà y, en días despejados, el mar Mediterráneo con las Islas Medas tocando la costa.

El origen de Pals se remonta al siglo IX, aunque el conjunto que vemos hoy es fundamentalmente del siglo XIV. Después de siglos de abandono y deterioro, el pueblo fue objeto de una restauración ejemplar en los años 50 y 60 del siglo XX que recuperó su fisonomía medieval sin falsificarla, convirtiéndolo en referencia de restauración patrimonial en España.

Está situado en la comarca del Baix Empordà donde, también destacan a mi parecer, otros pueblos medievales como Peratallada, Monells, Ullastret, Palau-Sator, ….

Su casco viejo, con algunas edificaciones ya datadas desde el s.IX, transcurre a través de calles empedradas, llenas de belleza e historia, donde se reflejan y mezclan los distintos colores dorados de la piedra arenisca de las edificaciones.

Tres estilos arquitectónicos diferentes se entrelazan, el románico, el gótico y el barroco, debido a los distintas épocas de construcción.

La iglesia de Sant Pere. Esta iglesia existía ya en 994. Parte de la piedra con la que se construyó procede del antiguo castillo de Pals. En ella se pueden apreciar las diversas tendencias arquitectónicas que la configuran: base románica, ábsides y nave de estilo gótico, portada barroca y campanario y entrepiso del siglo XVIII.

 

Su laberinto de calles y rincones ofrecen un conjunto interminable de bellos motivos para los aficionados a la fotografía

La muralla es otro de los lugares representativos la Edad Media en Pals. Data del siglo XII – XIV. Actualmente se conservan cuatro torres de un mismo tipo: de planta rectangular y abiertas de arriba a abajo por la cara que da al interior del recinto, cubiertas con bóveda de cañón o ligeramente apuntada. La villa se fue extendiendo hacia levante, poniente y mediodía. Por este motivo, el sector noreste es el que mejor se conserva.

 

Esta torre del homenaje del siglo XII es el testimonio del antiguo castillo de Pals, destruido en el siglo XV. Debe el nombre actual al campanario que encontramos en la parte superior.

La Torre de les Hores o del Homenaje, es el punto culminante de la emblemática silueta del pueblo de Pals, uno de los pueblos más turísticos del Ampurdán por su núcleo antiguo muy bien conservado del que destacamos la Torre de les Hores, a la que podemos subir para disfrutar de unas grandes vistas de la comarca.

Como el sol que se avista en el horizonte y que es visible desde cualquier punto, esta atalaya puede verse desde las vecinas zonas del Bajo Ampurdán que rodean Pals. La Torre de Les Hores, también conocida como Torre del Homenaje, debe su nombre actual al reloj que coronaba el campanario. Robusta, esbelta y todo un obelisco, lleva desde el siglo XII mostrando su perfil a 15 metros de altura, muy por encima de los tejados que ocupan el casco antiguo, mientras se vale de una planta circular y una base en roca natural para levantarse sobre tumbas visigodas.

Testimonio del antiguo Castillo Medieval (el Castellarum Montis Aspero), se declara símbolo por excelencia del municipio, un testimonio que cobra más atractivo al recorrerlo por dentro y ver sus dos pisos y el campanario del s. XV, y que hace asentir en afirmativo al asomarse a su mirador y jadear ante la excelente panorámica de la llanura, con la placa del escritor Josep Pla y los picos del Montgrí al fondo.

El mirador, que toma el nombre del famoso escritor palafrugellense Josep Pla, está situado en la Casa Museu Ca la Pruna, en este punto se puede observar la llanura empurdanesa en toda su extensión, terrenos de cultivo, arrozales, el macizo del Montgrí y las Illes Medes de fondo.

 

 

 

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